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lunes, 8 de julio de 2024

Reseña de Guillermo Rochabrún, Paulo Drinot y Nelson Manrique, Racismo, ¿solo un juego de palabras?

 Racismo, ¿solo un juego de palabras? fue publicado en el año 2014 por el Ministerio de Cultura. Este libro se basa en debates surgidos a partir del conversatorio denominado "Todas las sangres, un Perú", con la participación de sus autores Guillermo Rochabrún, Paulo Drinot y Nelson Manrique, este evento fue organizado por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP) en homenaje a los cincuenta años de la publicación de la novela de José María Arguedas. Rochabrún es uno de los sociólogos peruanos que se destacó por su labor como profesor de teoría sociológica en la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú.  Drinot, por otro lado, es un especialista en historia económica y ejerce como profesor de historia latinoamericana en el Instituto de las Américas de la University College London.  Manrique, magíster en sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú, comparte su experiencia como profesor principal en el Departamento de Ciencias Sociales de la misma institución. Los autores tuvieron como motivación para escribir el libro “Provocar reflexiones sobre los cambios culturales ocurridos en el Perú a lo largo de su historia colonial y republicana” (p.10). Nosotros tenemos como propósito de realización de esta reseña en informar a los estudiantes universitarios sobre las consecuencias que impone el racismo en nuestro país.

Una de las ideas más importantes que los autores proponen es que la limitación histórica de la colonización europea eliminó la posibilidad de la desindigenización en el Perú. En sus palabras: “La desindigenización de los indígenas, como solución del problema indígena, no fue pensada seriamente por las élites peruanas porque cruzar hombres blancos con mujeres indígenas nunca fue una posibilidad real debido a que la migración europea inducida fue de parejas y familias completas; por lo tanto, el cruce estaba excluido” (71). Según los autores, la élite peruana no adoptó con seriedad la idea de “desindigenizar” a los pueblos originarios, debido a que el asentamiento europeo implicaba el arribo de unidades de familiares completas, lo que supuso un obstáculo significativo para la eventual interacción entre hombres de ascendencia europea y mujeres indígenas, necesaria para llevar a cabo dicho proceso. Además, la concepción del indígena como posible ciudadano implicaba un deseo de transformación.  Aunque hubo proyectos de inmigración europea, en el Perú no se llevaron a cabo a gran escala, por lo que no hubo importantes proyectos de «blanquear» la población. En su lugar, se postuló la «civilización», es decir, la europeización, particularmente a través de proyectos educativos (Yvinec, 2013, p.287). Esto evidencia claramente las razones por las cuales las élites peruanas no consideraron la desindigenización como una solución viable. Asimismo, ilustra cómo las decisiones políticas pueden perpetuar injusticias sociales en lugar de buscar alternativas que promuevan la inclusión y la equidad. Ante ello, es imperativo recordar cómo los intereses políticos pueden opacar los esfuerzos para encontrar respuestas integrales y justas a los desafíos sociales. ¿Cómo influyó la composición de la migración europea (parejas y familias completas) en la exclusión del cruce entre blancos e indígenas?


Por otro lado, los autores mencionan otra idea crucial de que el racismo al ser una construcción social y humana se adapta y evoluciona con el tiempo. En sus palabras: “Como toda creación humana, el racismo tiene una historia, que puede ser reconstruida. En la dinámica social, el racismo es, ante todo, una ideología, y, como tal sirve para consagrar un statu quo determinado, de manera que va cambiando de acuerdo cómo cambian las relaciones socioeconómicas y las correlaciones de poder establecido” (59). Según los autores, el racismo, al igual que cualquier otro producto de la humanidad, tiene un pasado que puede ser analizado y comprendido. Dentro de la sociedad, el racismo se presenta principalmente como una ideología que tiene la función de mantener un orden social específico. Esta ideología se adapta a las necesidades del grupo dominante proporcionando diferentes mecanismos de exclusión según la coyuntura política. Por lo tanto, estas prácticas excluyentes se institucionalizan desde el estado (Chirix, 2019).


Este hecho demuestra que el racismo no es un fenómeno estático, sino que evoluciona en paralelo a los cambios en las estructuras socioeconómicas y las relaciones de poder. Al identificarlo como una ideología que refleja y sostiene el statu quo, nos enfrentamos a la tarea crucial de desentrañar su historia y comprender cómo se ha adaptado a lo largo del tiempo. Esta comprensión histórica es esencial para abordar efectivamente las desigualdades arraigadas en nuestra sociedad. Por ello, resulta fundamental analizar las políticas y prácticas que perpetúan el racismo, así como identificar las narrativas históricas que han sido utilizadas para justificar la discriminación. Este enfoque nos permitirá no solo reconocer las formas en que el racismo ha persistido, sino también diseñar estrategias efectivas para su desmantelamiento. La educación y la promoción de políticas inclusivas son herramientas clave en esta lucha. En última instancia, la erradicación del racismo requiere un compromiso colectivo y continuo para construir una sociedad más justa y equitativa.

¿De qué manera la comprensión de la historia del racismo puede influir en las políticas y prácticas actuales para combatir la discriminación racial?


Por último, una de las ideas más importantes que los autores destacan es que en las regiones andinas surgió un sistema complejo después de la conquista española. En sus palabras: “El sistema que se estableció en las regiones andinas tras la conquista fue un régimen contradictorio que combinaba explotación económica mediante una división de trabajo funcional- corporativa, separación social, cultural, y hasta geográfica, privilegios para las familias de curacas, y extendida mezcla biológica’’ (15). Según los autores, el sistema en las regiones andinas era contradictorio combinaba explotación económica con una división de trabajo funcional-corporativa, separación social, cultural y geográfica. En este contexto, los curacas asumían una intermediación activa en la explotación de los recursos y la fuerza de trabajo de los pueblos indígenas. No solo contrataban tributo, organizaban las mitas y controlaban a la población, los curacas participan directamente en el contrato temporal de indígenas con los propietarios de los alrededores (mingados en haciendas, obrajes, minas, transporte, etc.), distribuyendo a los trabajadores y cobrando los montos del dinero producto de estos tratos (Quiroz, 2020). Esta situación evidencia que las complejidades del sistema establecido en las regiones andinas después de la conquista española están ligado al racismo debido a la manera que se perpetuaba la discriminación y la jerarquía racial. La marginación favorecía a ciertos grupos étnicos a expensas de otros, principalmente los pueblos indígenas. Esto constituye una forma de racismo, donde la ascendencia étnica determinaba el acceso a recursos, privilegios y poder.  Ante ello, se requiere no solo reconocer las injusticias del pasado, sino también tomar medidas concretas para corregirlas. Es necesario promover la participación y el empoderamiento de los pueblos originarios en la toma de decisiones que afectan sus vidas y territorios. ¿Qué lecciones podemos aprender del pasado colonial de las regiones andinas para abordar las desigualdades sociales y culturales en la actualidad?


En conclusión, Racismo, ¿solo un juego de palabras? emerge como una lectura fundamental para comprender uno de los desafíos más apremiantes de nuestro país: el racismo. En sus páginas, encontramos ideas esenciales que nos capacitan para abordar tanto sus raíces como las consecuencias que perpetúan su presencia en nuestra sociedad. Entre las principales ideas que destacamos se encuentran: en primer lugar, la limitación histórica impuesta por la colonización europea eliminó la posibilidad de desindigenización en el Perú; en segundo lugar, el racismo no es un fenómeno estático, sino que evoluciona en paralelo a los cambios en las estructuras socioeconómicas y las relaciones del  poder; y en tercer lugar, el sistema que se estableció  en las regiones andinas era contradictorio combinaba explotación económica con una división de trabajo funcional-corporativa, separación social, cultural y geográfica. por todo ello, te invitamos a examinar, proponer y debatir los interesantes hallazgos.


Referencias bibliográficas: 



  • Chirix García, E. D., Sajbin Velásquez, V. (2019). Estudio sobre racismo, discriminación y brechas de desigualdad en Guatemala: una mirada conceptual.

https://repositorio.cepal.org/handle/11362/44422 


  • Quiroz, F. F. (2020). Pueblos y trabajo indígena en los Andes centrales: Bombón en el siglo XVII. América Latina en la historia económica27(2).

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-22532020000200001


  • Rochabrún, G., Drinot, P., & Manrique, N. (2014). Racismo,¿ solo un juego de palabras?. Ministerio de Cultura. 

       https://repositorio.iep.org.pe/items/aa0e4e31-5f68-4421-9d8c-68e28fb50d84



  • Yvinec, M. (2013). Reinventar el indio después de la Independencia: las representaciones del indígena en el Perú decimonónico (1821-1879). Open edition Journals,42(2).

https://journals.openedition.org/bifea/4087

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